Desarrollé un juego educativo haciendo vibecoding

Soy Alejandra, tengo 13 años y sé programar lo básico. Pero hacer yo sola algo, por pequeño que fuera, me llevaría muchísimo tiempo. Así que cuando mi padre me dijo "¿a que no eres capaz de crear un videojuego de verdad esta tarde?", pensé que me estaba tomando el pelo.
El truco es que ya no hace falta escribir código tú misma. Hay una forma de crear programas que se llama vibe coding: en vez de aprender un lenguaje raro, le explicas a una inteligencia artificial lo que quieres y ella escribe el código por ti. Usé una herramienta de Google que se llama AI Studio, donde puedes pedirle una aplicación entera con palabras normales.
Mi reto fue claro: un juego para practicar las tablas de multiplicar contrarreloj. Papá me dio un consejo: "no le pidas «hazme un juego de tablas»; dile con detalle cómo lo quieres." Le hice caso e intenté ser todo lo detallada que pude. Y aun así, ya te aviso, no me libré de tener que volver una y otra vez.
Intenté ser detallada desde el principio
Me senté y, en vez de una frase, le escribí un párrafo entero con todo lo que quería:
Crea un videojuego para practicar las tablas de multiplicar con un modo contrarreloj. Cada partida tendrá multiplicaciones en un orden aleatorio y podrá repetirse exactamente igual para comparar resultados. El juego incluirá un leaderboard con la puntuación, el porcentaje de aciertos y el historial de partidas. Al terminar, el jugador podrá revisar la sesión para ver en qué multiplicaciones ha fallado. Las respuestas se podrán introducir con el teclado numérico o con botones compactos en pantalla. Si acierta, muestra una marca verde de acierto y pasa a la siguiente pregunta; si falla, muestra una cruz roja junto con la respuesta correcta durante dos segundos antes de continuar. Cada respuesta correcta dará 10 puntos más el número mayor de la multiplicación; por ejemplo, 2×1 da 12 puntos y 7×8 da 18 puntos. El juego debe ser rápido, sencillo y pensado para aprender practicando.
Le di a enviar y, en menos de un minuto, la IA había escrito un montón de código y ahí estaba el juego funcionando. Pero aquí viene lo importante: aunque me había esforzado en ser detallada, lo primero que salió estaba muy recargado y no era del todo lo que yo tenía en la cabeza. Multiplicaciones, cronómetro y puntuación sí, pero lleno de cosas de más. Ser detallada me ayudó; no me libró de estar un buen rato dándole vueltas.
Pero la primera versión no era la buena
Aquí viene lo que nadie te cuenta: lo primero que sale casi nunca está bien del todo. Y darte cuenta de eso es la mitad del trabajo.
Me puse a jugar para probarlo, y empezaron a aparecer cosas raras. Iba apuntando cada una y le pedía a la IA que la arreglara, una por una:
- Salía demasiado recargado: un nombre enorme tipo "MULTIPLICA-MASTER" y emojis por todas partes. Le pedí varias veces que quitara cosas y lo dejara más tranquilo y limpio.
- El nombre del jugador por defecto era "Operador", que no pegaba nada. Le dije que pusiera "Jugador".
- Encontré un fallo de verdad: si terminabas sin contestar nada, el juego te felicitaba con un "¡Rendimiento excelente!". ¡Si no había acertado nada! Le expliqué el error y lo corrigió.
- Quería que fuera más rápido entre pregunta y pregunta, para que enganchara más.
Cada vez que le pedía un cambio, la IA reescribía el código y yo volvía a probar. A veces lo arreglaba a la primera; a veces lo entendía mal y tenía que explicárselo mejor. Fue un ir y venir: pedir, probar, encontrar el siguiente fallo, volver a pedir. Como cuando montas algo y lo vas ajustando hasta que encaja. Y lo confieso: se hizo divertido. Como cada cambio aparece al instante, no esperas nada, y probar y arreglar engancha casi tanto como jugar.
Lo que de verdad aprendí
Pensaba que el mérito iba a ser de la IA, pero al final me di cuenta de que el trabajo importante lo hacía yo:
- Ser detallado ayuda, pero no basta. Por mucho que expliqué al principio, lo primero salió recargado y tuve que estar venga a pedirle cambios, e incluso que quitara cosas. Dar detalles está bien; esperar que acierte a la primera, no.
- La IA se equivoca, y mucho. No puedes fiarte de que lo que te da está bien solo porque parece que funciona. Tienes que probarlo tú y buscarle los fallos, como el de felicitarte sin acertar nada.
- El que decide eres tú. La IA escribe, pero qué cosas cambiar, qué está mal y cuándo está terminado lo decido yo. Ella es como una compañera muy rápida que teclea; el plan es mío.
Y lo más curioso: alguien que sabe programar habría escrito todo ese código a mano, con su lenguaje, su sintaxis y sus años de práctica. Yo no necesité ninguna de esas habilidades: no hizo falta saber programar, solo tener una idea clara y ganas de probar.
Eso, según mi padre, es pensamiento computacional: descomponer lo que quieres en pasos claros, probar, encontrar el error y mejorar. Da igual que escriba el código una IA: pensar así sigue siendo cosa tuya.
El resultado
Lo mejor es que el juego no se quedó en una demo: funciona de verdad y se puede jugar. De hecho, es este: Multiplicar contrarreloj. Pruébalo y piensa que lo "hizo" alguien que no sabe programar, solo explicándolo bien.
Mi padre estuvo a mi lado todo el rato, pero no tocó el teclado: me ayudaba cuando me atascaba y me hacía preguntas para que yo encontrara la solución. Y esa es mi parte favorita de todo esto: no necesitas ser experta para empezar a crear. Necesitas tener una idea clara, atreverte a probar y no creerte a la primera todo lo que te diga la máquina.
La tarde se me pasó volando: fue rápido y divertido, más parecido a jugar que a estudiar, y al final tenía algo hecho por mí.
Si tú también quieres intentarlo, pídele a alguien que te acompañe, abre AI Studio y empieza por lo más importante: explica con pelos y señales qué quieres. Lo demás es ir probando.
