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pensamiento computacional

Cómo mandar una nota secreta por una clase llena de curiosos

Niños pasándose una nota doblada en clase

Imagen generada con IA

Imagina una clase cualquiera.

Alguien escribe una nota en un papel:

Nos vemos en el patio después de comer.

La dobla con cuidado y se la pasa a un compañero.

Pero la nota no llega directamente. Pasa por varias manos. Alguien la mira. Alguien pregunta qué pone. Alguien amenaza con abrirla. Alguien la intercepta antes de que llegue a su destino.

La escena es muy sencilla, pero contiene una pregunta enorme:

¿Cómo puedo enviar un mensaje para que, aunque alguien lo vea, no pueda entenderlo?

Ahí empieza la criptografía.

No en una película de espías. No en un ordenador lleno de código verde. No en una fórmula imposible.

Empieza con una nota que puede caer en manos equivocadas.

Este artículo es la primera parte de una pequeña serie sobre criptografía.

Aquí vamos a jugar con una idea sencilla: dos personas comparten una clave y la usan para transformar un mensaje. Eso se llama cifrado simétrico.

Al final aparecerá un problema que dejaremos abierto: ¿cómo compartimos esa clave sin que la vea nadie? Esa pregunta nos llevará a la segunda parte.

Esconder no es cifrar

El primer impulso suele ser esconder el mensaje.

Doblar más el papel. Escribir más pequeño. Taparlo con la mano. Meterlo en un sobre. Pasarlo rápido.

Todo eso puede ayudar un poco, pero no resuelve el problema principal.

Si alguien consigue abrir la nota, puede leerla.

El mensaje sigue estando ahí, tal cual.

Eso nos da una primera idea importante:

Esconder el papel no es lo mismo que proteger el mensaje.

Cifrar consiste en otra cosa.

Cifrar es transformar el mensaje para que solo pueda entenderlo quien sabe cómo deshacer esa transformación.

La nota puede ser interceptada. Alguien puede verla. Incluso puede copiarla.

Pero si no tiene la clave, no entenderá lo que dice.

Cambiar las letras

Probemos con algo muy antiguo y muy sencillo.

Queremos mandar este mensaje:

HOLA

Y decidimos una regla:

Cada letra se cambia por la que está tres posiciones después en el abecedario.

Entonces:

El mensaje cifrado queda así:

KROD

Si alguien intercepta la nota y lee "KROD", no entiende gran cosa.

Pero la persona que recibe el mensaje sabe la regla. Sabe que tiene que ir tres letras hacia atrás.

Y recupera el mensaje original:

HOLA

Esto se conoce como cifrado César, porque se asocia tradicionalmente con Julio César y sus mensajes militares.

Pero para un niño no hace falta empezar por la historia.

Basta con entender la mecánica:

Tengo un mensaje. Tengo una regla. Transformo el mensaje. La otra persona usa la regla inversa para leerlo.

La clave

En el ejemplo anterior, la clave era el número 3.

Podríamos haber usado 1, 2, 5 o 12.

Si la clave es 1, A se convierte en B.

Si la clave es 2, A se convierte en C.

Si la clave es 3, A se convierte en D.

La regla general es la misma, pero la clave cambia el resultado.

Esto es muy importante.

La clave es la parte que permite cerrar y abrir el mensaje.

Si tú y yo sabemos que usamos clave 3, podemos escribirnos notas cifradas. Pero si alguien descubre que usamos clave 3, también podrá leerlas.

Cifrado simétrico

El cifrado César es un ejemplo sencillo de cifrado simétrico.

"Simétrico" significa que la misma clave sirve para cifrar y descifrar.

Si usamos clave 3 para cifrar, usamos esa misma información para deshacer el mensaje.

Dicho de forma sencilla:

Quien puede cerrar el mensaje, también puede abrirlo.

Esto funciona bien si las dos personas ya comparten una clave secreta.

Para jugar en clase o en casa, esto está muy bien. Para proteger secretos reales, el cifrado César es muy débil. Se puede romper probando todas las posibilidades, porque en español solo hay unas cuantas letras y pocos desplazamientos posibles.

El cifrado César no sirve para proteger secretos importantes. Sirve para entender una idea. Es una maqueta: pequeña, manipulable y fácil de romper. Precisamente por eso es tan buena para aprender.

Y eso también es una buena lección:

Que algo parezca secreto no significa que sea seguro.

Romper un mensaje

Supongamos que interceptas esta nota:

KROD

No sabes la clave. Puedes probar.

Si la clave fuera 1, tendrías que retroceder una letra: JQNC. No tiene mucho sentido.

Si la clave fuera 2: IPMB. Tampoco.

Si la clave fuera 3: HOLA. Ahora sí.

Has roto el mensaje probando posibilidades.

Con el cifrado César esto es fácil, porque hay pocas claves posibles. Puedes probar una por una hasta que aparezca algo que parezca tener sentido.

Esta actividad es muy buena con niños, porque enseña dos cosas a la vez.

Primero, que cifrar transforma el mensaje. Segundo, que un sistema de cifrado puede ser más o menos fuerte.

No todos los secretos son igual de secretos.

Qué aprende un niño con esta actividad

Con una nota secreta aparecen muchas piezas de la criptografía sin necesidad de nombrarlas todas al principio:

Esto no es solo criptografía. Es una forma de pensar sobre la información.

Actividad 1: crear una nota con cifrado César

Elegid un mensaje corto. Por ejemplo: VEN AL PATIO.

Elegid una clave. Por ejemplo: +3.

Escribid el abecedario normal y debajo el abecedario desplazado.

A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z
D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z A B C

Ahora cambiad cada letra del mensaje por su equivalente.

Después entregad la nota cifrada a otra persona y dadle la clave.

Preguntas:

Esta última pregunta es muy interesante, porque enseña que todo sistema necesita reglas claras. Si no decidimos qué hacer con la Ñ, las tildes o los espacios, cada persona puede interpretar algo distinto.

Actividad 2: interceptar y romper

Ahora haced lo contrario.

Una persona escribe una nota con cifrado César, pero no dice la clave. Otra persona intenta descubrirla.

Puede probar claves: +1, +2, +3, +4… hasta que aparezca un mensaje con sentido.

Preguntas:

Aquí puede aparecer una idea potente:

Cuanto más conocemos el idioma, más pistas tenemos para romper un cifrado débil.

El atacante no necesita magia. Necesita paciencia, patrones y pruebas.

Una aclaración importante: aquí jugamos a interceptar mensajes porque todos los participantes están de acuerdo. En la vida real, leer mensajes de otras personas sin permiso no es un juego. Aprender cómo se protege un mensaje también sirve para respetar mejor la privacidad de los demás.

Actividad 3: inventar un sistema propio

Ahora proponed al niño inventar su propio sistema. Por ejemplo:

Después otro jugador intenta romperlo.

La pregunta no es solo si es divertido. También:

Muchos sistemas inventados por niños parecen secretos al principio, pero se rompen rápido.

Eso es perfecto.

Porque el objetivo no es crear el cifrado más fuerte. El objetivo es aprender a mirar un sistema y preguntarse dónde falla.

El problema que dejamos abierto

El cifrado simétrico funciona bien si las dos personas ya conocen la clave.

Pero ahí está la trampa.

Si yo uso la clave 7, tú también necesitas saber que la clave es 7. Y si te lo digo en otra nota, alguien puede interceptarla. Si te lo susurro, alguien puede escucharlo. Si lo escribo en la pizarra, deja de ser secreto.

Así que aparece una pregunta nueva:

¿Cómo podemos ponernos de acuerdo en una clave si todavía no tenemos una forma segura de hablar?

Esa pregunta cambia el juego.

En la segunda parte veremos una idea distinta: candados que cualquiera puede cerrar, pero solo una persona puede abrir.

La idea importante

La criptografía no consiste en hacer desaparecer un mensaje. Tampoco consiste solo en esconderlo. Consiste en transformarlo para que, aunque alguien lo vea, no pueda entenderlo sin la clave adecuada.

Una nota que cruza una clase llena de curiosos puede convertirse en una pequeña maqueta de internet: mensajes que viajan, personas que envían, personas que reciben, claves que abren, curiosos que interceptan y reglas que protegen.

Y lo más valioso no es que un niño memorice qué es el cifrado César o cuántas claves tiene.

Lo valioso es que empiece a hacerse mejores preguntas:

¿Quién puede leer esto? ¿Qué información necesita? ¿Qué estoy compartiendo? ¿Qué debería permanecer privado? ¿Este sistema es seguro o solo lo parece?

Cuando un niño aprende a mirar así una nota secreta, también está aprendiendo a mirar mejor la tecnología que usará cada día.