La máquina solo intenta una cosa: adivinar la siguiente palabra. Al principio mira a todas por igual. Cada vez que falla, ajusta un poco a cuáles mira. Dale a Entrenar y observa cómo las flechas, solas, se concentran en la palabra que de verdad decide.

Estas frases comparten el trozo «que vi ayer», así que para acertar el verbo no vale mirar lo último: hay que volver al sujeto. Puedes cambiarlas y entrenar con las tuyas.

0pasadas
·aciertos
·error
Mira una frase:

Y ahora, que escriba sola

Lo que aprendió a predecir, lo puede encadenar: elige una palabra, la máquina adivina la siguiente, la añade y vuelve a empezar. Eso es, en pequeño, lo que hace un modelo de lenguaje al escribir.

Empieza por:

Toca cualquier palabra para ver, desde ahí, a cuáles mira la máquina para decidir la siguiente. Antes de entrenar, el reparto es plano: no sabe a dónde mirar. Según entrena, las flechas saltan al sujeto (que lleva el número y el género) y dejan de mirar lo reciente, que no decide nada.

Nadie le dice «mira al sujeto». La máquina solo prueba, mide cuánto se equivoca y ajusta. Lo que ves formarse es atención aprendida: el mismo mecanismo que, con muchísimo más texto y muchas más cabezas, usa un modelo de lenguaje de verdad.