Cada turno decides una sola cosa: subir una planta, bajar una planta, o abrir las puertas. Cada acción cuesta una unidad de tiempo. Los pasajeros que esperan van acumulando paciencia y la partida acaba cuando todos han llegado a donde tenían que ir.
- El objetivo: servir a todo el mundo con la mínima espera, no la máxima velocidad. La estadística de mínima, mediana y máxima al cerrar la partida cuenta una historia distinta a la del tiempo total.
- Lo que entrena: descomponer un reto en pasos pequeños, anticipar antes de pulsar, ejecutar y depurar cuando algo falla.
- La pestaña «Con destino»: cada pasajero lleva un bocadillo con la planta a la que quiere ir. Hay que recogerlo y dejarlo allí. El reto sube un escalón porque el pasajero viaja contigo en el ascensor y su espera no para cuando le abres la puerta, para cuando llega.
